5 feb. 2009

Confianza.


El objetivo y el sustento de Universal de Vinos radica en la simple pretensión de satisfacer las necesidades de nuestros clientes. En materia de eleccion de vino, claro.

Tratamos de comprender, conocer, compartir las inquietudes e incluso a veces, llegar a proponer varias alternativas accesibles, con pleno acuerdo entre las partes.

Es evidente que las inquietudes, necesidades y pretensiones de cada cliente son distintas, a veces radicalmente opuestas. Hay gente que busca vino para regalar y agradar, para ostentar, para su propio placer... Otros que buscan un servicio rápido, eficaz para ahorrar espacio en el almacén, otros precio, otros buena gestión, otros financiación y otros simplemente pasan de vez en cuando para intercambiar impresiones frente a unas botellas de vino. Aunque estos últimos no tienen un rol determinado. Pueden ser amigos, proveedores, clientes, o las tres cosas a la vez.

Bueno, la verdad es que no nos aburrimos. Muchas veces disfrutamos de lo lindo y otras tantas nos achicharramos con extractos bancarios, otros papeles y comunicaciones y emergencias varias.

Los dos trabajadores de la empresa formamos piña en el objetivo de generar confianza.

Confianza entre nosotros, confianza en nuestros proveedores y confianza entre nuestros clientes.

Es lo único no negociable. El recelo y la desconfianza son los cerrojos de esa puerta, para todo tipo de personas, animales y cosas.

Aunque luego vendría el análisis de los mecanismos, acciones y conceptos que generan o degeneran confianza. Y ahí cada uno es susceptible de utilizar unos y/u otros parámetros.

Hemos observado, con muchísimo respeto, que mucha gente está predispuesta a utilizar el fáctor tiempo como el principal argumento generador de confianza. Los hay que piensan que se genera sólo con el tiempo.

Así, se nos ha ocurrido presentar esta comparativa de vinos que consideramos de ayuda para la reflexión.


En este caso, hemos elegido dos vinos "bandera" de cada bodega, entre un puñado de las posibles dentro de la DOCa. Rioja que nos permitieran comparar antigüedad de marca y precio.

Considerando que son precios venta al público aproximados, nos puede permitir obtener una idea del propio concepto que las bodegas transmiten al consumidor sobre sus propios vinos a través de la tarificación.


V. de los Herederos de Marqués de Riscal.

Barón de Chirel 2003: Antigüedad de la marca, unos 20 años. PVP: 60 euros.
M. de Riscal. Gran Reserva 2000. A. de la marca, mayor de 100 años. PVP: 30 euros.

B. Marqués de Murrieta.

Dalmau 2004: A. de la marca, menor de 15 años. PVP: 67 euros
Cº de Ygay Gran Reserva 1998: A. de la marca, mayor de 100 años. PVP: 26 euros.

B. Muga.
Torre Muga 2005: A. de la marca, menor de 15 años. PVP: 48 euros.
Prado Enea 2001: A. de la marca, más de 50 años. PVP: 32 euros.

B. Riojanas.
Gran Albina 2004: A. de la marca, menor de 15 años. PVP: 20 euros.
Viña Albina. Gran Reserva 1998
: A. de la marca, más de 100 años. PVP: 20 euros.

Compañía Vinícola del Norte de España.
Real de Asúa 2001: A. de la marca, menor de 15 años. PVP: 58 euros.
Imperial. Gran Reserva 1998: A. de la marca, más de 100 años. PVP: 24 euros.


Viñedos del Contino.
Contino. Viña del Olivo 2004: A. de la marca, menor de 15 años. PVP: 60 euros.
Contino. Gran Reserva 1998: A. de la marca, alrededor de los 30 años. PVP. 28 euros.

Podríamos seguir con alguna comparación más, pero creemos exponer datos suficientes para invitar a la reflexión. Los datos son sólo eso y cada uno los puede interpretar a su manera.
Aquí, en debate interno, nos quedamos con el tragicómico refrán de que donde hay confianza da asco. De gustibus, de márquetin, de costes y de valores.


Saludos.


11 comentarios:

IGLegorburu dijo...

Interesante comparativa. Da para demasiado. Ya iremos viendo.

Bienvenido al mundo de la blogsfera, empiezas con confianza. Eso está bien.

Un saludo

www.ino dijo...

De la comparativa, que ya indico susceptible de múltiples y diversas interpretaciones, hay una que amenaza por lo irracional, cerrada y simplista:
"Es lo que dice el mercado"
Claro que esto tendría una contrarrespuesta del estilo, que se podría resumir en la famosa frase lehendakarista: "Ya es güikin" que viene a ser lo mismo que "Querer es poder".

Como siempre, un placer charlar con usted.

Saludos

Gabriel Haro dijo...

Una cosa:

¿ Lo vinos de más precio, no son los que pierden los huesos algun sectos de los enochalados?

Saludos.

www.ino dijo...

Creo que el precio del vino debe valorarse en su justa medida.
Es cierto, Gabriel, que hay consumidores que beben precios en vez de vino. Quizás para comunicar a la galería un determinado estatus económico o de conocimiento.
El precio de las cosas es cuestión de al menos dos partes, de la oferta y de la demanda.
Lo importante como consumidor es tratar de evitar prejuicios de cualquier tipo y tratar de situar en nuestro bolsillo el nivel de satisfacción que nos producen las cosas.Bastante complicado por simple.
Hubo un momento de bonanza económica que coincidió con la proliferación de infinidad de marcas de vino que debían situarse en un mercado incipiente y desorientado pero con posibles. Entonces, quien ganaba más dinero y más fácilmente, lo solía difundir a gritos. Las etiquetas y los precios de los vinos resultaban un buen medio de difusión. Cuánto más caro, más posibles.Así, veías descorchar vinos de guarda recién embotellados y muchos vinos caros. Hoy, quizás las visas de las empresas o de la función pública no dan para tanto.
Pero ¡Ojo, amigo¡ En este momento,
me da la sensación de que se busca rentabilizar una contra reacción a esos hechos constatados. Ya hay guías de "vinos baratos".¿Será esta la tendencia?
Si fuese así, volveríamos a la sinrazón de beber precios en vez de satisfacción.
Saludos.

Gabriel Haro dijo...

Juan Carlos, me parece muy correcto tus ideas sobre lo que has comentado.

Claro, poner el precio del vino y grado de satisfaccion, es muy complicado. Bajo mi punto de vista el vino es para disfrutar, y sobre todo compartir, bueno algunas veces es dificil elegir el vino cuando lo compartes con alguien.

Cuando un vino lo disfrutas, te emciona, llamas algun amigo y comentas: "¡ Como hemos disfrutado y me ha parecido maraviñoso don...". En esos momentos poco pienso en el precio, porque ¿que precio tiene la satisfaccion, la felicidad que reporta, y esos momentos inolvidables. ¿Como se cuantifica eso, como lo valoramos?. Para mi es muy dificil,pienso que es imposible. El vino debe ser una vida social, y que entre dentro de nuestra antropologia cultural, ya que mar este manjar, es querer a la gente, a la tierra que lo vio nacer.

Saludos con afecto desde un rincon de La Manchuela

manuel dijo...

Hombre, Juan Carlos, ante ese sonsonete de "Es lo que dice el mercado" yo siempre respondo "No, es lo que interpretan los imbéciles que ven en todo el mundo a un primo en potencia".

Usualmente esos vinos "ultrapremium" los evalúo en función de la distancia entre el hocico y los zapatos.

Si vamos a hablar de CVNE, mejor entrarle al asunto por ese ejemplo de confusión corporativa que es Viña Real versus "Pagos de Viña Real".

M.

www.ino dijo...

Manuel,
Las particularidades de los mercados y los vinos "ad hoc" o al gusto de un determinado segmento o localización, habíamos acordado que resultaba un hecho comprensible por específico y puntual que por un lado agradaba a quien demandaba una bebienda personalizada y por otro arreglaba los cash flow de las bodegas. Ejemplos de vinos adaptados a mercados siempre los hubo y los habrá. Un poquito de aquí que le sobra o le falta y el trago se torna un éxito para los intervinientes.
Lo que resulta absurdo y perjudicial para el mercado es actuar por mimetismo a la hora de confeccionar un vino: Que se parezca al exitoso del vecino en un punto determinado del planeta y como soberbio argumento único de que si fulano lo hace así por algo será y yo no voy a ser menos porque yo lo valgo.
Muchas veces este es el camino que lleva al "es lo que dice el mercado".
Del tema de la Cvne en general, con todas sus bodegas, mejor nos resignamos a comprender que sus cuentas de resultados buscan, ante todo, buenos beneficios aun a costa de quemar las naves que pusieron el prestigio de sus vinos en el punto esplendoroso que la encumbró y a los que les debe todo lo que es. Vamos, que también pienso que la gallina de los Viña Real Oro ya la esterilizaron.
Ahora por lo que siento verdadera curiosidad es por el futuro del señuelo Pagos: ¿Habrá pronto un lifting o todavía es pronto? ¿No pretenderán que antes haya que beberse todo eso a mas de 50 euros/bot.?

Juan Carlos

Olaf dijo...

Es curioso como valoran las bodegas su trabajo y su tradición. La tradición (o la confianza ganada por el tiempo) es algo que no se puede comprar, sin embargo muchas bodegas lo han tirado todo por el retrete para hacer vinos de precios elevados, pero sin identidad y sobretodo... que cualquiera puede hacer con un buen puñado de billetes.
Interesantes datos, sin duda.
Saludos

Olaf

www.ino dijo...

No podría resumir la situación con mayor exactitud. Sólo añadir que tampoco es tan fácil cargárselo todo en tan poco tiempo aunque queden todavía ánimos para seguir destozando los vinos que han sustentado la marca. Y ejemplos podemos encontrarnos cada día.
Recomiendas a un cliente un vino que habiendo probado la última añada considerás que refleja las características del producto que demanda y al poco te das cuenta de que, con el cambio de añada, no se acerca ni con mucho a lo que creías que estabas recomendando. Y se te queda una cara de gilipollas pensando en lo que le estará pasando a tu cliente por la cabeza.
El colmo viene cuando el cliente pide en el restaurante un, digamos magnum de Monte Real, lo prueba y lo devuelve al camarero porque no es lo que esperaba pensando que está defectuoso.
Saludos,
Juan Carlos

José Luis Giménez dijo...

Un número significativo de bodegas han entrado en el juego del todo vale y el pan para hoy, hambre para mañana.
A medio plazo se darán cuenta de que lo perdido, nunca lo recuperarán. Historia, métodos, formas... y aquellos que bebían sus vinos.
Cuando era pequeño (profesionalmente) me enseñaron que cuesta muchísimo (¿meses? ¿años?) ganarte un cliente, pero puedes perderlo en dos segundos.

Saludos,

Jose

www.ino dijo...

Sí, Jose, parece comprobado que un cliente insatisfecho transmite su sensación a más gente que uno satisfecho.
Las marcas y el prestigio se consolidan cosecha tras cosecha y lote sobre lote, aunque todo el mundo es libre de arriesgarse en su negocio y producir lo que piensen que demande su mercado con todas las consecuencias.
Saludos,
Juan Carlos