20 nov. 2010

Invocando a Berlanga en la Tributaria

Y yo que pensaba que el intríngulis de la Justicia era lo más desastroso de la Administración. Pues no, el desatre nacional, como les auguraba en otro post, campa a sus anchas en la Agencia Tributaria.

Y miren que cada vez que paso por el arco de Hacienda, me encomiendo a San Berlanga, q.e.p.d. Pero el martes pasado, en el salón principal de Víctor Pradera,conbastante expectación,tuve que invocar al santo no menos de un par de veces.

El asunto es que la víspera me habían solicitado de la Agencia de Desarrollo de La Rioja un certificado de estar al corriente de mis obligaciones con la Agencia Tributaria porque Hacienda le había comunicado a la Ader, que esta empresa, Universal de Vinos, S.L., no estaba al corriente de sus obligaciones.

Con los ojos como platos, las escrituras de la empresa, la tarjeta de identificación fiscal y por supuesto el dni, dejé mi trabajo para atravesar el arco magnético de donde antiguamente estuvola alhondiga munincipal, subir a la primera planta a recaudación ejecutiva, sacar número en la maquinita y esperar para que un amable funcionario, me aclarará que según su computadora mi empresa debía de haber realizado un pago domiciliado, hace 10 días, pero que en su cacharro no constaba que hubiera sido satisfecho. Presente el documento acreditativo y mañana se lo solucionamos, me dijo.

Como en la Ader tenían prisa, y a aunque se me pasó por la cabeza pedirle al funcionario una dirección electrónica para enviarle el archivo del documento de pago domiciliado, no quise tentar a la suerte y volví a mi ordenador, entré en la página de mi banco e imprimí el documento con el que volví de nuevo a pasar por el arco, subir a la primera, coger número, etc.
Aquí lo tiene. Y ahora ¿Cuándo piensa que voy a dejar de ser un moroso? A lo que me respondió: Mañana lo valido y ya pueden pedir de nuevo el informe. Eso mismo le transmití a la Ader.
¿Mañana? Al día siguiente, me llaman de la Ader para decirme que nanai, que Hacienda decía que mi empresa debe a las arcas. Otra mañana perdida. Así, con toda la papelería identificativa y documental me volví a colar por el arquito, subí las escaleras, cogí el número, y el mismo funcionario al que le habíaentregado el documento acreditativo de pago, resignado me dijo:Vaya usted abajo y solicite un certificado de estar al corriente de pago con la AT y mañana viene a recogerlo.

Aquí ya se me pasó por la cabeza lo de Cassen, su motocarro y su letra en Plácido, y muy dócil bajé a hacer cola a la ventanilla de solicitudes, donde al llegar mi turno hice interrumpir la conversación de la señorita con sus compañeros, para decirme que tenía una deuda con Hacienda de un recibo domiciliado, que hace 10 días que debería de haber pagado y no había constancia porque el banco no todavía no se lo había transmitido a Hacienda, que fuera a buscar el justificante original de pago y que lo presentará allí mismo, para que me pudieran hacer una solicitud a Madrid y que me llegaría 4 días más tarde certificada a mi domicilio.
La puesta en escena del desenlace berlanguiano que duró unos 15 o 20 minutos, lo dejo para su imaginación.

9 nov. 2010

Si echamos cuentas...

Supongo que no será necesario recurrir a estadísticas oficiales para comprobar como, en los últimos tiempos se ha reducido notablemente la capacidad de almacenamiento en las bodegas de los cosecheros riojanos.

Unos cuantos optaron por engrosar el grupo de criadores, a medida que se iba reduciendo el número de barricas requerido, otros eligieron la participación en cooperativas y el resto, ante la buena rentabilidad de producir uvas con doc Rioja se han convertido en proveedores de fruta, al salto de mata o con clientes más o menos fieles.

Hay que comprenderlo. Lo cierto es que cultivar, elaborar y comercializar a la vez es mucho tajo y requiere infraestructuras adecuadas en el campo, en la bodega y en el mercado.
No se puede explotar una hacienda minifundista
con corros de viña por doquier, en terrenos
inaccesibles y poco productivos, con viñedo de cuya fecha de plantación no recordaba ni el abuelo, trabajando con y como un animal por la estrechez de los renques, para luego elaborar en calados y bodegas incómodas a los que, en muchos casos, tardó en llegar el agua corriente.

Así, parece claro que la decisión de reducir la capacidad de almacenamiento y por lo tanto de resistir un poco menos mal los altibajos de este negocio de borrachos, ha venido impuesta por las circunstancias.
Quienes han podido apostar por la reestructuración y la ampliación del viñedo y la nueva construcción de instalaciones sacrificando las incómodas aunque amortizadas por sus ancestros, con ayudas o sin ellas, luchan por hacerse un hueco en el mercado a la par que tratan de rentabilizar las nuevas. Y los que hartos de pasarlas "mas putas que en vendimias", adecuando y ampliando también la superficie de viñedo y por supuesto, abandonado por igual la incomoda infraestructura heredada, han optado por echar la uva a la tolva de la cooperativa o a la de cualquier cliente que cada vez exije unos parámetros mas específicos y enrevesados para establecer un precio digno.

Si echamos cuentas.....

8 nov. 2010

Una cántara al año.

-Total un blanco, para lo que es...
Bueno, tú ya me entiendes.

Por lo visto no supe contener el ceño.
Pero no se asuten, no es que vaya exponer una defensa del vino blanco. Ni del tinto, ni de ninguno, los vinos no tienen defensa. Son los bebedores los que eligen de entre lo que hay.

Tampoco pretendo lamentar la práctica desaparición de los vinos blancos riojanos con crianza en
favor de los afrutados, de los amaderados y ahora de los pectolíticos, ni siquiera la falta de comprensión de los jerezanos por los consumidores nacionales.

La clave del asunto parece que pulula alrededor de cómo y el por qué se bebe vino.
Siempre se dijo que en bota y en porrón se bebe menos -parece que el chorrito calma la sed y la ansiedad y ayuda a controlar la respiración- pero hoy, al parecer, resulta menos estético que sacudirse unas cañuflas con la mitad de graduación, a vaso abierto sin respirar, o pintarla en una terraza con un copazo de gintonic con colorines. Así que si para combatir la vertiginosa caída de consumo de vino en España (hasta una cántara/persona/año, vergonzoso en el país de mayor superficie vitivinícola de mundo) hay que revindicar el uso de la bota y el porrón, yo me apunto.

Me proponía reclamar un poco más de atención sobre los vinos blancos de cómo y por qué se beben, pero no sé si tiene mucho sentido en un mercado peligrosamente decadente. Así que lo mas rentable va a ser vender etiquetas, banderas, nuevas plantaciones de viñas viejas, catálogos de robles, levaduras en sobre, e intensidades artificiales varias, que por lo visto se asocian a una mayor calidad de producto.