13 dic. 2009

Fiestas

Parece que ese afán de curiosidad y de sabelotodo que distingue a los humanos es lo que nos ha llevado a las elucubraciones mitológias, las creencias y prácticas religiosas, por territorios y por tiempos, para tratar de encontrar alguna explicación a los fenómenos del universo.

La escasa luz que proporciona el sol en estas fechas- cuando la noche se hace progresiva- tuvo que ser horrible el primer año de la humanidad. Claro que no sabemos en que parte intersolsticios comenzó el mundo, aunque de haber surgido todo en otoño, habría sido desesperante ver como la noche iba sumergiendo la vida.

De pronto ¡Zas! El día comienza a crecer, el sol ilumina mas tiempo y con más intensidad, crecen las plantas, surgen las flores. Y todo, a partir de un momento: El solsticio de invierno.
Así que en el segundo año, con un poco de experiencia, ya habría que tratar de buscar una explicación a todo esto. Estoy seguro de que entonces ya había nacido la fiesta para celebrar la luz, las cosechas o cualquier cosa que se terciara.

Los romanos, desde el antiguo imperio y tocados por Mitra, celebraban la Saturnalia durante siete días, o mejor durante siete noches, previos al 24 de diciembre- que es cuando se produce el solsticio- para celebrar el triunfo del sol invicto que da paso a la Brumalia.
Era el acontecimiento social más importante y se justificaba en honor a Saturno, dios de las cosechas. Durante esos días de influencia saturnina, el sustento no se ganaba con el trabajo, se actuaba como si no hubiera diferencias sociales, se aparentaba paz y siempre había comida y bebida. ¡Vaya coincidencias! Hasta que en el siglo IV, aprovechando que el Tiber pasaba por Roma, se estableció por decreto-ley, la Navidad.

Parece que los verdaderos motivos de la celebración residan en la conmemoración del nacimiento del sol. Cada cultura ha desarrollado sus propios mitos, iconos, leyendas, ritos, historias, costumbres, etc., contruyendo así una realidad fácilmente intercambiable que amenaza con la homogeneización de lo accesorio que a menudo se adopta incluso en contradición de la propia.

Y ya no recuerdo por qué, entre todo esto, encontraba tanta coincidencia con el vino
De cualquier manera y considerando que la Naturaleza nos ha obsequiado con estas fechas de celebraciones, no las desperdicien y disfrútenlas con vino, que hay mucho y, de momento, variado.

La foto que ilustra es Niño geopolítico observando el nacimiento del Hombre nuevo, pintado por Salvador Dalí en 1943.

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