Esta semana hemos probado, en dos sesiones, diez de los vinos que elabora Gitton P.& F. en Sancerre y Poully Fumé.Y como de costumbre, hemos seguido su comportamiento hasta tres días después de abiertas las botellas buscando opiniones, anotando apreciaciones y sensaciones de quien pasaba por la tienda y los bebía.
Este ramillete de vinos nos ha ofrecido una didáctica perspectiva sobre el comportamiento de la sauvignon blanc en algunas composiciones, orientaciones e inclinaciones de suelos, sobre diferentes patrones en ciclos concretos que ha cultivado y elaborado Gitton P.& F. para nuestro deleite.
Distintas personas, en distintos momentos hemos disfrutado de esta sinfonía de vinos Como era previsible, cada uno hemos percibido sensaciones distintas e incluso algunas superficialmente contradictorias. Sin embargo, casi todos hemos coincidido en destacar y corroborar la diversidad de sensaciones que pueden ofrecer los vinos procedentes de una sola variedad a pocos kilómetros de distancia, cada año.
Ante la inminente reconversión y ampliación del viñedo riojano, a uno ya le desasosiega la ansiedad de probar los vinos elaborados en esta tierra a partir de la sauvignon blanc. Aunque espero no hacerlo hasta dentro de tres o cuatro años, ya me corroe oler los blancos de la cara suroeste de Valpierre, los de la falda norte de Yerga o los del límite de cultivo en la Sierra de Cantabria.
Pero no sólo de sauvignon blanc y ajustes de cuentas de resultados vive el hombre. Esta semana y como postre a los franceses, también hemos probado y compartido tres muestras que trajo Miguel Angel Ruiz, un vitivinicultor que ha disfrutado cultivando y elaborando a partir de viura, en sus corros de Ábalos. Las tres con distintos azúcares residuales que ha obtenido este invierno mediante una técnica de vino de hielo: Protegidos los racimos con bolsas de plástico, vendimió y prensó en la misma viña, el día de nochebuena, con la fruta totalmente congelada, tratando de seleccionar y desechar la uva excesivamente botritizada. Aunque dice que costó arrancar la fermentación, consiguió elaborar el contenido de un garrafón con un 14% de rendimiento uva/vino.
En la copa surgían lo aromas francos, sin excesos y límpios de la viura, esta vez evocando a los de la pera. En la boca resultó impecable. A falta de consenso sobre el contenido en azúcares residuales y tras una lluvia de ideas, cada cual mas descabellada, resultó un delicioso trago en magnífica compañía.
Otra demostración más de lo que se puede obtener a partir del cultivo de una variedad muy conocida, pero poco reconocida por estos lares.
Y así, pasamos las tardes de invierno.