Ensayar la reflexión sólo en los momentos críticos, suele llevar a tomar decisiones equivocadas. No tanto por la premura a la que obligan las circunstancias como por la falta de entrenamiento de unas mentes inmóviles, acostumbradas a dejarse llevar por un caudal de situaciones propicias y que no valoran el esfuerzo en su justa medida.Y es que, según se anuncia, Wine Future Rioja 2009, pretende: "ofrecer respuestas a los retos a los que se enfrenta la vitivinicultura internacional a causa de la crisis económica."
Confiaba en que, a medida que se fuera acercando el evento en cuestión, surgiría un debate enriquecedor que pusiera sobre la mesa la diversa y variada situación del panorama vitivinícola español y riojano. Pensaba, iluso de mí, en una lluvia de ideas que analizara el pasado y revelara la instantánea del presente para favorecer una perspectiva de futuro. Pero claro, el entramado del propio evento con su organización está forzando, a quienes de verdad estamos implicados en el sector, a que nos quedemos mirando el dedo sin ver la luna.
Claro que Wine Future Rioja 2009 es una iniciativa privada que pretende defender una serie de opciones particulares a una parte del sector que apuesta por el mercado de los USA capitaneado por una tendencia, el parquerianismo: Que promueve el vino exclusivo y único para un consumidor altamente cualificado en lo accesorio, olvidándose del vino como producto de la tierra que ha formado parte de la cultura y de la alimentación, por los siglos, en determinadas sociedades como la nuestra.
Como propietario, de cuatro fanegas compartidas, pero propietario e implicado por tanto en el organismo que gestiona la Denominación de Origen Rioja, exijo explicaciones no sólo de por qué y con cuánto se subvenciona un evento que promueve una determinada opción a seguir. También, y tras los ultimos cambios de cargos en la empresa que organiza el evento, les propongo un control exhaustivo de los medios dedicados para tal fin.
Comprendo su preocupación por la constante caída en el consumo de vino- en este país productor y con la mayor superficie vitivinícola de la Tierra- hasta rozar cifras ridículas comparadas incluso con paises recién iniciados en el consumo. Pero, subvencionar y pretender abanderar un movimiento que aleja del consumo a la población, me parece un grave error por su parte.
Comprenderan ustedes que dentro de un terreno donde abundan distintas composiciones de suelo, tantos microclimas y tantas formas de entender la viña y el vino, no tienen derecho a pastorear el futuro, también de una región, hacia el abismo de un único mercado que además, y según mi opinión, apunta trazas de declive.
Ya, ya sé que es sólo un evento y el propio significado de la palabra lo define con claridad, pero les recuerdo que a una parte importante de gente en esta comunidad, nos gustaría seguir viviendo honradamente con nuestro trabajo, haciendo lo que sabemos hacer y en un ambiente de diversidad, cultura y respeto, como siempre. Somos muchos los que no queremos vernos envueltos en una moda en extinción, ni en oscuras operaciones que afecten a nuestra reputación.