Es raro el día que me levanto y, mientras me ducho en los medios, no descubro que hoy es un día de algo. El día sin tabaco, el de sin coche, el contra el cáncer y los de contra cada enfermedad, el del padre, el de la madre, el del niño, el de cada adversidad, el de etcétera. Visto lo visto, se me antoja que aquello que no tenga su jornada dedicada, corre el riesgo de dejar de existir. Como no sé si habrá días para recordar tantas cosas entre el denso santoral estaría bien adjudicar un buen puñado de horas a beber vino, que falta hace, mientras celebramos.
Como hoy es el día internacional del blog tengo un motivo más para escribir y agradecer a la internet el incentivo que ha supuesto para recuperar la enriquecedora costumbre de escribir. Con estilo o sin estilo, en un idioma o en otro, con faltas de ortografía o con distintos signos. De cualquier manera y en cualquier lenguaje, sólo con un emisor y un receptor, la comunicación está servida.
Pero no todo es internet. Esta mañana, mientras paseaba al trabajo para envidia de tantos, me contaba un amigo que iba a tomar muestras a la viña para ver cuando empezaban a vendimiar, que había visto moscateles casi pasificados, que la hoja estaba lacia y que a la viña le faltaba agua. También soñaba con la libertad de riego y la utilización del agua con criterios razonables en el cultivo de la vid. De las especulaciones sobre rentabilidad de producción y del mercado del vino, mejor ni hablar, ha dicho.
Así, el primer intercambio del día a versado sobre vino, hoy no me he encontrado con el cartero que todavía suele traer extractos bancarios y al que siempre le solicito alguna carta perfumada a mi nombre pero que nunca encuentra.
En el trabajo, impuestos, comisiones bancarias, cobros, pagos y un proveedor de artículos de regalo que observaba como habían incrementado sutancialmente sus ventas de vinomanía, como el llama a todo tipo de accesorios, cosméticos, adornos, etcétera, relacionados con el vino, frente a la caída en la sección de artículos que directamente apoyan la venta de vino y que compran las bodegas. Un incremento del 16% para la venta al turismo y una regresión del 30% para la venta a bodega, decía.
Hoy ha sido un día casi normal, mucho he escuchado, hablado, leído y ahora escrito sobre vino pero ni he descorchado ni he visto descorchar una sóla botella.