14 ene 2010

Sorpresas

Rechazó la botella porque había bebido esa marca en otras ocasiones y no tenía muy claro lo que le depararía el nuevo descorche.
- ¡Pero, hombre!-le pregunté- ¿No creerás que el vino es como la cocacola, que siempre bebes la misma fórmula?
Hay cosechas... Y me interrumpió:
-He probado en varias ocasiones esta marca y en todas me ha sorprendido.
La primera, porque el concepto que tenía de los vinos de la zona de procedencia, distaba bastante de aquella nueva perspectiva que me ofreció. La segunda, porque no se parecía en nada a la anterior cosecha. Y la tercera, o tengo memoria de pez, a ninguna de las dos anteriores.
¡Y ojo! Que hoy en día, darle varias oportunidades a un vino, con todos los que hay, resulta poco habitual.
-Claro que habiendo tantos vinos para descorchar, siempre podrá seguir probando hasta encontrar lo que busca.-ironicé-
- No busco nada en concreto,-concluyó- sólo pretendo hacerme una ligera idea de lo que me puedo encontrar a la hora de abrir una botella.


Es posible que exista una oferta inabarcable de marcas de vino en el mercado y que el consumidor pretenda identificarlas todas, sin calcular los múltiples y diversos factores que influyen a la hora de disfrutar unas copas de vino.
Además de las variables que determinan las cosechas, otro factor que influye en gran medida es el momento en el que se consume, porque teniendo en cuenta que el vino es un ser vivo, la evolución en la botella sigue su curso, de tal manera que abrir una botella en un momento u otro puede llegar a presentarnos el mismo vino de formas diferentes.
Luego, salvo en los vinos de finca, de una a otra cosecha puede variar la composición de las uvas y/o vinos haciendo mas prominentes las diferencias entre unas botellas y otras. Está claro que hacer un vino siempre igual resulta imposible sin tener que recurrir a ciertos tratamientos tecnológicos, para producir líquidos más o menos parecidos año tras año, o recurrir a macro-homogeneizaciones.

Entonces, si habiendo tantos factores que influyen en el producto final- porque lo que pretendemos es satisfacer al cliente y que sepa más o menos lo que le puede deparar un vino antes de descorchar la botella- ¿A cuento de qué viene la marca en el vino?¿Cada cosecha debería llevar un marca distinta? ¿Habría que indicar el momento de consumo para cada marca? ¿Cuáles son los condicionantes de la marca?

Mientras se abran marcas para probar, algo de vino se beberá.

2 ene 2010

"A lo que´s la viña"

Ha llegado el invierno, la tierra sigue en celo, y el sol, poquito a poco, se acerca derritiendo la noche y encendiendo la mecha esperanzadora de un nuevo ciclo.
Todo, más o menos sigue igual y es por eso por lo que apetece pintar las cosas de otra manera. Distintas, ni mejor, ni peor, diferentes.

Por fín hemos terminado con los odiosos balances improductivos de nuestra estela tibia que alimentan la ansiedad más que ofrecernos una prespectiva de nuestro ciclo y de nuestras cosas.
Llegaron las cosechas y sus celebraciones y, a última hora, se hizo lo que se pudo para ajustar el balance del año y como mucho de los últimos cuatro, que es lo que obliga a guardar el fisco.
Pero puede que llevemos razón y no importe la trayectoria, que la verdad esté en este camino , que no hay reto que no se pueda superar y que el objetivo final es cerrar un cicliquito tras otro, a toda mecha, como sea, sin fín ni principio.
En fin, de todo habrá.

Este verano, no sé como llego a la mesa, presidida por un patanegra con su pezuña y unas cuantas botellas de vino, el temita este tan recurrente de los adelantos y el vino.
Contaba la reponsable del viñedo de una bodega, que después de que sus provedores hubieran leído una noticia en la prensa local sobre los métodos innovadores que utilizan para el cultivo del viñedo propio, ansiosos le preguntaban por las repercusiones que podrían tener tales adelantos. Que qué era eso del cultivo por satélite o el manejo de la viña por ordenador. Tranquilos, que no pasa nada, que todo sigue igual, y así los tranquilizaba.
Como mucho, contaba que les aclaraba: Me facilitaría las cosas que compartiéramos información a través del correo electrónico. Pero ustedes, les decía, como siempre, a lo que´s la viña.

Luego, en pleno otoño, después de vendimiar, vinieron unos "soumanes" iluninaos a presagiar que el futuro del vino estaba en los teclados.
Y así están las cosas, con mucha confusión y las uvas secas cayendo en la poda, plantando chardonés,verdejos y soviñones.
Píntenlo como les guste.

13 dic 2009

Fiestas

Parece que ese afán de curiosidad y de sabelotodo que distingue a los humanos es lo que nos ha llevado a las elucubraciones mitológias, las creencias y prácticas religiosas, por territorios y por tiempos, para tratar de encontrar alguna explicación a los fenómenos del universo.

La escasa luz que proporciona el sol en estas fechas- cuando la noche se hace progresiva- tuvo que ser horrible el primer año de la humanidad. Claro que no sabemos en que parte intersolsticios comenzó el mundo, aunque de haber surgido todo en otoño, habría sido desesperante ver como la noche iba sumergiendo la vida.

De pronto ¡Zas! El día comienza a crecer, el sol ilumina mas tiempo y con más intensidad, crecen las plantas, surgen las flores. Y todo, a partir de un momento: El solsticio de invierno.
Así que en el segundo año, con un poco de experiencia, ya habría que tratar de buscar una explicación a todo esto. Estoy seguro de que entonces ya había nacido la fiesta para celebrar la luz, las cosechas o cualquier cosa que se terciara.

Los romanos, desde el antiguo imperio y tocados por Mitra, celebraban la Saturnalia durante siete días, o mejor durante siete noches, previos al 24 de diciembre- que es cuando se produce el solsticio- para celebrar el triunfo del sol invicto que da paso a la Brumalia.
Era el acontecimiento social más importante y se justificaba en honor a Saturno, dios de las cosechas. Durante esos días de influencia saturnina, el sustento no se ganaba con el trabajo, se actuaba como si no hubiera diferencias sociales, se aparentaba paz y siempre había comida y bebida. ¡Vaya coincidencias! Hasta que en el siglo IV, aprovechando que el Tiber pasaba por Roma, se estableció por decreto-ley, la Navidad.

Parece que los verdaderos motivos de la celebración residan en la conmemoración del nacimiento del sol. Cada cultura ha desarrollado sus propios mitos, iconos, leyendas, ritos, historias, costumbres, etc., contruyendo así una realidad fácilmente intercambiable que amenaza con la homogeneización de lo accesorio que a menudo se adopta incluso en contradición de la propia.

Y ya no recuerdo por qué, entre todo esto, encontraba tanta coincidencia con el vino
De cualquier manera y considerando que la Naturaleza nos ha obsequiado con estas fechas de celebraciones, no las desperdicien y disfrútenlas con vino, que hay mucho y, de momento, variado.

La foto que ilustra es Niño geopolítico observando el nacimiento del Hombre nuevo, pintado por Salvador Dalí en 1943.

29 nov 2009

Tiempos

. Aquellos blancos y tintos de Castillo de Ygay y las joyas del patrimonio vitícola periférico a la bodega.
. El cementerio de Bosconia y Tondonia, blancos y tintos, en un entorno increible que transporta al siglo diecinueve, de la mano de la apasionada heredera Maria José.
. La historia en botella del Reserva 904, en pleno relevo generacional de su dirección técnica.
. Las catacumbas de Paternina en Ollauri y las medias botellas. Aquel blanco de yerbabuena, cosecha del 14 y el espíritu de Hemingway entre el moho que acaricia las botellas durmientes.
. La evolución de la viticultura transmitida en un puñado de botellas de Monte Real y la ruptura de prejuicios enológicos respecto a la maceración carbónica en Bodegas Riojanas.
. Los Viña Real e Imperial con sus diferentes personalidades en la Cvne.
. Y este año, el sello de los Viña Pomal en Bilbainas.

Durante este paseo por las entrañas históricas de este puñado de seculares bodegas riojanas- al que cada otoño asisto puntual desde hace seis años gracias lomejordelvinoderioja- se me antoja la duda de si estas y otras bodegas riojanas trabajan lo suficiente en conocerse bien a si mismas a partir de su historia, de su pasado, de sus triunfos, de sus fracasos, en definitiva, de analizar su trayectoria para aproximarse con un poco más de precisión a lo que podría deparar su futuro.

Es cierto que para avanzar hay que mirar hacia adelante, sin duda. Pero no se puede obviar el conocimiento que proporciona la experiencia, sobre todo si se tiene el privilegio de poder analizar las raices para calcular el crecimiento de la planta.
Pero no creo que se trate de vivir de las rentas, que hoy en día tampoco resulta tan fácil y cualquiera, con tanta oferta, podría dilapidar una fortuna en pocos años. Aunque la sabiduría popular, con un refrán, cuyo enunciado no recuerdo, viene a decir que un rico arruinado posee valiosos recursos que un nuevo rico ni los intuye. A ver si me hago con el proverbio.

Hoy, tras unos cuantos años de irreconciliación con el pasado, precedidos y causados también por aquella postura ombliguista, intuyo cierto ademán que, con mucho optimismo, podría resultar efectivo por el sólo hecho de catalogar, sin prejuicios, los modelos en el tiempo. Aunque las cuentas cortoplacistas de resultados, que hoy son las tablas de la ley, apuntan a resultar un fuerte inconveniente si se pretendiera rescatar aquellos conceptos de vino que agradaban entonces y que todavía nos hacen disfrutar.

Pero vivamos el presente. De momento el sólo hecho de no avergonzarse de lo que uno ha sido y de sus orígenes ya es un triunfo o al menos un ejercicio higiénico y saludable.
Y tiempo al tiempo, que todavía podría ser rentable aplicar el reducto de conocimiento de la historia, aunque sólo sea para ilustrar catálogos y portafolios con fechas y fotografías.